Lo que podría estar detrás de un “ESTILO DE VIDA SALUDABLE”

11/27/2017

 

¿Hasta cuándo los medios de comunicación y las redes sociales nos van a seguir bombardeando de información, haciéndonos creer que la forma de nuestro cuerpo es lo que nos define como personas?

 

El boom de lo “fit” o “fitness” está cada día más de moda. Últimamente veo que nos están vendiendo demasiada información -a mi modo de ver equivocada- de lo que es un estilo de vida saludable. Una cosa es buscar opciones que le den bienestar y salud a tu cuerpo y mente, y otra muy distinta es creer que estar saludable es ser vegetariano, comer solamente alimentos orgánicos o matarte en el gimnasio para tener los cuadritos en el abdomen.

 

¿De verdad eso es ser saludable? Muchos hacen alguna actividad física y tienen una buena relación con la comida, y eso no es problema, es beneficioso y creo que así deberíamos vivir. Pero ¿Qué pasa cuando cuidarse se convierte en obsesión, en algo que controla tu vida? (Sé que hay personas que se dedican exclusivamente a sus cuerpos por su trabajo o que tienen algún problema de salud que los lleva a estos extremos. Pero los demás, los del común, no deberían vivir para contar calorías y hacer ejercicio).

 

           Hay una línea muy delgada entre vivir “saludable” y vivir desde la                         “obsesión”, y tenemos varios casos que nos ha tocado ver en nuestro                     grupo reflexivo, donde las chicas creen estar viviendo un estilo saludable,             cuando en realidad viven una relación tormentosa con su cuerpo y su                   alimentación.

 

 

Estas son algunas de las experiencias que nos han compartido. Al final todas han reconocido que dicho estilo de vida no es saludable para su vida psicológica y emocional:
  • Salir de paseo con amigos y llevar su mercado aparte porque “opté por comer muy sano y lo que mercan para el paseo no es para nada saludable”.

  • Evitar salidas porque “sé que no voy a poder comer lo que ofrecen y de pronto daño la dieta”.

  • Comer algo “que para mí es prohibido” y pensar constantemente en cómo quemarlo o compensarlo, ya sea haciendo más tiempo de cardio o usando laxantes o pastillas.

  • Sentir culpa por faltar al gimnasio y evitar a toda costa otros eventos en los horarios en que se realiza dicha actividad.

  • No dejar descansar al cuerpo cuando se siente agotado o enfermo.

  • Contar las calorías diarias (o el número de “harinas, grasas o dulces”) que se consumen y dejar de ingerir ciertos alimentos porque “me han dicho que son malos y los tengo en mi lista de prohibidos o poco saludables”.

  • Ser rígidos con la alimentación y no variar las comidas por miedo a engordar o salirse de ese “estilo saludable”.

  • Convertirse en vegetariano o vegano porque “eso ser saludable.”

Aquí me podría quedar haciendo listas de comportamientos que, a mi modo de ver, no son saludables. Para mí, detrás de algunos “estilos de vida saludables” van disfrazadas algunas dietas, y a mi parecer, “dieta” es sinónimo de una preocupación excesiva por la imagen corporal o la apariencia física, más que realmente por la salud. Soy una convencida de que las obsesiones y la falta de flexibilidad en la vida, nos conducen solo al agotamiento emocional y creo que la clave está en el balance con conciencia.

 

Lo que nos ha tocado ver diariamente en nuestros grupos de apoyo, son personas que están cada día más obsesionadas con sus cuerpos y su  alimentación; tanto así, que han caído en desórdenes alimenticios por miedo a no seguir estilos de vida saludable difíciles de sostener.

 

Quería contarles todo esto porque quiero que entiendan que un estilo de vida saludable no es sólo lo que comemos o la actividad física que hacemos; es vivir en paz y tranquilidad con nuestra mente, es poder comernos una hamburguesa o dos pedazos de pizza de vez en cuando y disfrutarlos sin remordimiento, sin castigo y sin darnos látigo; es poder ir a un paseo y comer lo que hay, sin culpas, sin obsesiones, ni restricciones; es dejar de ir un día al gimnasio porque tenemos otros planes o simplemente queremos descansar ¡y no pasa nada! es mover tu cuerpo porque quieres sentirte vivo, con energía y porque te da felicidad ver lo que te permite hacer; éste es, quizás, un estilo de vida más sano, donde existe un equilibrio entre el cuerpo y la mente.

Foto: Unsplash.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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